Cliches en la novela romántica

Clichés comunes en las novelas románticas

Pocas cosas hay que me fastidien más cuando leo un libro que el hecho de que la historia esté repleta de clichés. Por eso intento huir de ellos cuando escribo aunque admito que, a veces, es un poco difícil escapar de sus garras. Es sencillo recurrir a ellos, a menudo son la clave del éxito de algunas novelas porque hace las historias fáciles de leer, ya sabemos de antemano lo que vamos a encontrarnos y, casi sin lugar a dudas, conocemos el final. Tal vez estos sean los motivos de más peso para que me gusten tan poquito. Pero mejor vamos a hablar de ellos un poco más en detalle, concretamente de los clichés más comunes en las novelas románticas.

Clichés comunes en las novelas románticas

La protagonista siempre es muy inocente

Y, muy a menudo, virgen. No se le conocen novios ni pretendientes hasta que conoce al protagonista masculino, momento en que se multiplican. Suele mostrarse bastante insegura debido al éxito que él cosecha entre las mujeres y por lo que siente que nunca será suficiente para él.

Los protagonistas masculinos siempre tienen mucho dinero

Poderoso, guapo a rabiar, demasiado joven para haber amasado esa fortuna, casi siempre bastante controlador, excesivamente protector con la protagonista —no olvidemos que es inocente y todo el mundo, sobre todo los hombres, quieren aprovecharse de ella y hacerle daño—. Por supuesto, también habrá celos porque, aunque ella no lo sepa y parezca no darse cuenta, desde que está con él es un objeto de deseo. Y a todo esto hay que sumarle que, demasiado a menudo, es un hombre posesivo, no deja de recordarle a la protagonista que es “suya” algo que, si el autor no utiliza en el contexto adecuado, transforma la relación en algo tóxico. En definitiva, esta definición de personaje masculino está explotada en muchos libros y se convierte en otro de los clichés más comunes en las novelas románticas.

Otro de los clichés más comunes en las novelas románticas es convertir al hombre en un Dios del sexo

 

Clichés personajes masculinos

Experimentado, conoce un montón de técnicas y las aplica con destreza, es, lo que se suele llamar, un empotrador. Por supuesto, está muy bien dotado —a veces de forma exagerada—. Suele ser generoso en el sexo, se molesta en complacer a la protagonista y enseñarla ya que ella es, como ya hemos dicho, inocente y virginal. Pero ¡sorpresa! Casualmente, cuando se acuestan se complementan a la perfección y ella ya no parece tan inexperta. Y algo que se repite hasta la saciedad últimamente es que a él le guste el sexo duro, se lo imponga a la protagonista y ella acepte porque está loquita de amor por él —aunque quizá sea más acertado decir que está enchochada—.

… Y tiene un pasado oscuro

Tiene un trauma de la infancia, sus padres les maltrataban o murieron de forma trágica y se criaron con alguien que no les quería… En resumen, un pasado duro que esconde bajo una coraza de agresividad, siendo borde, hosco, poco detallista… y a menudo se convierte en un completo gilipollas justificado por ese oscuro pasado.

El tercero en discordia, también se convierte en uno de los tópicos más usados en el género romántico

Siempre, siempre, SIEMPRE —son contadas las ocasiones en que no es así— habrá una tercera persona: un amigo secretamente enamorado de la protagonista, un antiguo amor de él que luchará con uñas y dientes para que el amor no triunfe… En el caso del amigo, no interferirá salvo para confesarle su amor cuando se ve descubierto por el protagonista. Pero cuando se trata de una ex, será una mala pécora dispuesta a lo que sea para llevar a cabo su venganza. Ojo porque también puede ser un completo desconocido (para ella) que, de repente, se obsesione con la protagonista.

Ella se resiste…

Nunca ha tenido novio, ni si quiera un rollo de una noche. Y, a pesar de los evidentes encantos del protagonista, ella no quiere enamorarse. Quizá porque le ve como un Don Juan y no quiere sufrir, aunque en la mayoría de los casos tarda menos de medio capítulo en caer en sus sábanas… digo, en sus redes.

clichés comunes en las novelas de amor, el hombre se enamora

… y él se enamora

Sí, el mujeriego, el multimillonario, el que no quería relaciones serias… Cambia por completo porque ella es tan única, tan especial, tan excepcional que no puede perderla por nada del  mundo y acaba cayendo rendido a sus pies —no literalmente, claro, porque él suele tener cierto aire de superioridad—.

La forma en la que se conocen los protagonistas siempre suele ser muy similar, convirtiendo el primer encuentro en otro de los clichés más comunes de las novelas románticas

Una entrevista de trabajo, un tropiezo que acaba con la protagonista femenina a los pies del Dios griego que parece el protagonista masculino; una entrevista de trabajo que no se desarrolla como estaba planeado… Y, por supuesto, se enamoran casi al instante —o al menos tienen demasiadas ganas de empezar una relación—.

Recurrir a enfermedades

Desde Bajo la misma estrella y Yo antes de ti el tema de las enfermedades graves, terminales o incurables —incluyendo minusvalías físicas o psíquicas y un amplio abanico de trastornos emocionales— se ha convertido en uno de los clichés más comunes de las novelas románticas donde uno de los dos protagonistas lo sufre y el otro se enamora a pesar de la adversidad. A veces el personaje sano trata de hacer cambiar de opinión al enfermo —como en el caso de Antes de ti— para que no le aleje por miedo a hacerle sufrir. Este recurso es tan usado que se ha convertido en otros de los tópicos de la literatura romántica.

Ausencia de anticonceptivos y ETS

Todos están sanísimos a pesar de no usar nunca preservativo, todas toman la píldora o algo similar en el mejor de los casos. En otros ni siquiera se menciona el uso de anticonceptivos y métodos para prevenir las enfermedades de transmisión sexual. En este caso, como escritora, comprendo que puede resultar pesado y repetitivo hacer parar a los personajes en cada escena subida de tono para que se pongan un condón además de restar agilidad al texto y quitarle espontaneidad al hecho de que se acuesten, pero mencionarlo alguna vez no está de más.

Sexo sin preservativo

Siempre están preparados

Este es mi es mi favorito, y uno de los clichés más comunes en las novelas románticas, porque ¿quién no se depila a diario? ¿Quién no lleva siempre un conjunto precioso de ropa interior? ¿Quién no tiene nunca un grano inoportuno? ¿A quién nunca le baja la regla justo el día que puede quedar con su amado? ¿Quién no se maquilla a la perfección todos los días, incluso cuando al principio de la novela se menciona que no es para nada coqueta? Y, por supuesto, ¿quién no tiene la casa impoluta, las sábanas limpias recién cambiadas, una cena exquisita preparada… TODOS LOS DÍAS?

Y es que uno de los tópicos más típicos es la falta de espontaneidad, esos pequeños detalles como que te duela la cabeza o tengas un pequeño moratón —que si contamos con el cliché de la torpeza de la protagonista sería lo más probable— o que ese día te hayas dejado la taza del café sobre la mesa del comedor porque has tenido que salir corriendo. ¡Ah, espera! Nuestros protagonistas nunca jamás tendrán que salir corriendo.

Otro de los clichés más comunes en las novelas románticas es el dinero 

Un tópico muy repetido en las novelas que suelo leer y el primero que quise evitar cuando escribí No llores por los hombres. Las protagonistas no suelen tener un nivel económico cómodo, quiero decir que, muy a menudo, les cuesta llegar a fin de mes. Pero es raro encontrarse con una que no vaya a comprar lencería a La Perla —donde unas simples bragas cuestan más que mi compra semanal— o lleven bolsos cuyo precio lleva tres cifras, como poco, antes de la coma. Por no hablar de lo muchísimo que les gusta salir a comer, cenar, tomar el Bruch o una copa a locales donde un vaso de agua ya te cuesta un riñón. Y me molesta especialmente porque, si bien sabemos que la novela es ficción, no me resulta realista y hace que el personaje pierda credibilidad.

Este artículo sobre los clichés comunes en la novela romántica fue escrito por Miranda Falls, si quieres leer más sobre ella puedes seguirla en su perfil de Instagram. Desde aquí le damos las gracias a la autora por haber elaborado este maravilloso artículo.

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